La selva nos cubre
con un manto verde
y los emisores
de la naturaleza
cantan para recibirnos.
Hemos llegado
hasta un hogar sublime,
entramos a un mundo
mitad sueño, mitad realidad
con senderos de magia.
Nos alojamos
lejos de miradas ajenas
sólo dos corazones
sintiéndose.
Vamos de la mano
y en mares nos hundimos
llegamos tan profundo
que nos perdemos
entre el azul;
nuestro cariño
encuentra un hogar,
entre olas
la pasión seca el mar.
Viajamos y caemos
en una playa
llena de calma
los labios juegan
a reconocerse;
en esta arena
tan blanca
las caricias caminan,
se siguen danzantes
y en cadencia
entonan alabanzas.
Nuestros nombres
se broncean
respiramos sólo
con los besos.
Calmamos la sed
con las sales
del ambiente
y con el sudor
de los cuerpos.
Luego bajo el techo
de un cuarto solitario
la naturaleza nos
tiende sus manos.
Al ritmo de los
susurros selváticos
nuestras miradas
se cruzan y se hipnotizan.
Un abrazo perpetuo
la entrega de las almas;
los cuerpos son imanes
atrayéndose,
nuestras manos
viajan y ambos flotamos.
Entre nubes de caricias
hasta nuestras sombras
se aman y se entregan;
los dos somos uno
arquitectos de caricias
construimos castillos
y románticas formas.
Nunca el amor
había inundado
una habitación
con luz y seducción;
nunca dos seres
habían podido
llenar océanos
con su expresión.
Larga la jornada
amor y pasión,
exhaustos dos hálitos
dicen al unísono:
“te amo”.
Y abrazados esperan
despertares,
mañanas y ensueños
siempre de la mano
en su entrega eterna.
Hozu Rogan.
Saturday, March 31, 2007
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