a mi vida de la misma manera que he prendido fuego a tantas cartas y a tantos recuerdos.
Se convierten en ceniza y silencio.
Al fin todos seremos eso.
Es domingo y he decidido otra vez no ir a la iglesia.
Y me engaño pensando que hoy iras y que sólo es coincidencia,
que tu vas cuando yo no.
Me cuesta trabajo recobrar la cordura y la evidencia ingenua de las cosas.
No te he visto y nadie me habla de ti; como si ya no estuvieras entre nosotros.
Quizás haz cambiado de rumbo y te haz mudado de iglesia.
Cada encuentro que tuvimos, por breve que fuese, me alejó más de ti;
como un péndulo en el infinito.
Siempre me encuentro tirado al otro extremo de donde estas.
Parece que en la vida hay cosas que si no suceden en su tiempo nunca podrán ser.
Y que siempre seremos eso.
Yo, un extraño con el que intercambiaste algunas cuantas frases dichas y fuiste amable.
Tú, te volviste inaccesible.
Siempre lo fui
Siempre lo fuiste.
Y es que me he quedado con mucho de ti, muchas palabras, muchos suspiros; muchos nombres tuyos.
Me he quedado conmigo mismo, como un árbol cercado con su propia madera.
Ahogado en mi propia saliva.
Maldito dios llamado destino, llamado miedo, llamado yo.
J.Isrrael.
Wednesday, May 23, 2007
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