Es una lastima que no estés conmigo
cuando Miro el reloj y son las cuatro
y acabo la plantilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago asì con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras
Es una lastima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oido que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades
Es una lastima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿que tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tu con el tizne azul de mi carbónico
Edgar.
Tuesday, September 11, 2007
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